El desempleo supera el 90% entre las personas que padecen algún tipo de discapacidad y la tasa de desempleo se encuentra muy por encima de la del resto de la población. Por ello, la Unión Europea propuso en el año 2006, como uno de sus objetivos estratégicos superar por encima del 6% la integración laboral del colectivo de discapacitados, cuya inserción es más dificultosa, la de las personas con enfermedad mental.
Otra importante desventaja social a la que se enfrenta este colectivo es la marginación laboral en lo que respecta al mercado del trabajo. En esta situación influyen diferentes factores tales como los déficits motivacionales, relacionales y habilidades que dificultan su desempeño y ajuste laboral., y otra serie de factores de índole social como ciertos mitos relacionados con el bajo rendimiento, el absentismo, la peligrosidad, etc. , estigmas tradicionalmente vinculados a la “locura”.
En este contexto, el empleo constituye un factor de integración. Desde el punto de vista antropológico, aparece como un proceso de realización personal en el hombre. Desde el punto de vista socioeconómico es un eje y núcleo de la actividad productiva, personal y social; y desde el punto de vista psicológico representa la realización y aplicación práctica de la capacidad humana que genera confianza y seguridad de la persona en sí misma. El facilitar a la persona con discapacidad la obtención de un trabajo remunerado en el medio ordinario, supone, además de cobrar un salario, una valoración social positiva tanto por parte de su propia familia como de la comunidad, una mayor independencia personal y un sentimiento de utilidad, la posibilidad de establecer relaciones y la experiencia de gozar de los mismos derechos y de formar parte integrante de su comunidad.
El trabajo constituye un elemento de gran valor social que vertebra la vida de las personas; supone un factor de integración y normalización que puede convertir a la persona con enfermedad mental crónica en individuo perteneciente a un grupo: el desempeño de una actividad representa en muchos casos la línea divisoria que distingue a quien pertenece al grupo social y a quien resulta marginado. Fomenta hábitos de conducta que identifican al sujeto como integrante de esa sociedad; y del mismo modo, genera conductas que el propio individuo reconoce como pertenecientes al grupo. Gracias al desempeño de un trabajo el enfermo mental crónico adquiere el rol normalizado (o rol de trabajador) por encima del rol de enfermo.
El trabajo se convierte así en un elemento de doble valor para el sujeto: por una parte, el valor intrínseco del desempeño de una actividad y sus beneficios (sociabilidad, organización del tiempo, refuerzo de la autoestima) por otra parte, el valor de elemento terapéutico por el que el trabajo va incidir directamente sobre su estado defectual, mejorar su funcionamiento, aumentar la valoración de sí mismo, normalizar sus conductas, sentirse útil, activo, estimulado por una tarea y enriquecido gracias a la relación con las demás personas.
Desde esta perspectiva la Asociación Albanta ha colaborado en la formación y cualificación como una estrategia activas para el empleo desde 1997 hasta la actualidad.
Una de estas estrategias han sido los Talleres de Formación e Inserción Laboral, (en adelante TFIL) para colectivos en riesgo de exclusión. Son acciones de formación dirigidas a personas con discapacidad cuyo objeto es favorecer el acceso al mundo laboral de aquellos colectivos desfavorecidos en situación de desempleo, mediante actividades ocupacionales, educativas y rehabilitadoras a través de la elaboración de itinerarios individualizados de inserción. En esta misma línea, las personas con discapacidad por enfermedad mental severa, constituyen un grupo en situación de riesgo y marginación para el acceso al mercado laboral, por escasa cualificación profesional, la falta de motivación para buscar, iniciar y mantener un empleo y el hándicap social que rodea la enfermedad mental en torno a peligrosidad, falta de control, frecuentes bajas laborales, bajo rendimiento laboral, prejuicios y tabúes que caracterizan también a los empresarios , a los yacimientos de empleo e impiden el acceso al trabajo de este colectivo.
Los objetivos de éstos Talleres Formativos son
· Facilitar el acceso al mercado de trabajo normalizado y,o protegido en condiciones igualitarias respecto al resto de población desempleada: Promover la igualdad de oportunidades.
· Ampliar la formación de las personas respecto a la adquisición de capacidades que faciliten la incorporación a la vida activa en el ámbito una profesión
· Desarrollar y afianzar la madurez personal y la verdadera integración social mediante la adquisición de hábitos y capacidades que les permita participar de forma responsable en el trabajo y en la actividad social y cultural de su entorno.
· Insertar laboralmente a un porcentaje de los destinatarios
· Disminuir el hándicap social en torno a la enfermedad mental en el ámbito del mercado laboral.
Estos Talleres, subvencionados por la Consellería de Economía , Hacienda y Empleo se regula en procedimiento anualmente a través del Servicio Valenciano de Empleo y Formación. Durante más de una década la Asociación ha conseguido formar e insertar a más de medio centenar de personas, sin embargo, durante el presente año, la estrategia de inserción deberá ser diferente debido a la importante reducción presupuestaria que se ha producido por la crisis que nos afecta a nivel mundial. De los 1400 Talleres solicitados por las entidades , solo han sido concedidos un centenar, por lo que durante el presente ejercicio, esta probada estrategia de éxito no podrá beneficiar a las personas con enfermedad mental.

